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Venezuela: un diagnóstico y una propuesta

In General on 27/09/2015 at 5:46 AM


 

ND

Opinión
Gustavo Coronel

Venezuela: un diagnóstico y una propuesta

Venezuela es un petroestado en declinación y un floreciente narcoestado, con un gobierno y una fuerza armada activamente involucrados en narcotráfico y contrabando en gran escala. Sus tres principales industrias son el petróleo, el narcotráfico y el contrabando.

Durante los últimos 15 años el país ha recibido un ingreso total de unos 1.7 millones de millones de dólares y, además, se ha endeudado en unos $200.000 millones de dólares adicionales. El país no muestra mucho de ese dinero, ya que no hay nueva infraestructura y los niveles de pobreza son esencialmente similares a los existentes en 1998. El ex-ministro de educación del régimen, Héctor Rodríguez, dijo recientemente que “el gobierno no debía sacar a los pobres de la pobreza porque entonces se convertirían en oposicionistas”.

El salario básico de un ingeniero ha bajado de unos $20 dólares la hora en 2013 a menos de un dólar la hora en 2015.

La gobernabilidad ha desaparecido. Los servicios públicos son erráticos y de pésima calidad, especialmente la electricidad, la distribución de alimentos, y las medicinas y servicios médicos. Los apagones pueden cubrir hasta 18 estados del país.

Petróleos de Venezuela, la empresa petrolera del Estado, produce medio millón de barriles diarios menos que en 1998, a pesar de tener seis veces más empleados. La empresa debe importar hasta 35.000 barriles diarios de gasolina y compuestos para gasolinas de los Estados Unidos, algo nunca visto antes en nuestra historia. (Ver detalles del colapso.)

En agosto de este año el país había contabilizado 78.000 casos nuevos de malaria y se carecía de adecuados equipos y medicinas para tratar a los pacientes de cáncer, debido al uso político y hasta personal de los dineros públicos llevado a cabo por, entre otros, la ex-ministro de salud María Eugenia Sáder.

La inflación llegó al 200% en agosto y, según bancos internacionales (Barclay’s) llegaría a 2000% en 2016. Ello, aunado a la trágica escasez de alimentos y medicinas ha llevado a Venezuela a ser el país número uno, entre 108 países, en el Índice Mundial de la Miseria.

Nuestras prioridades están invertidas totalmente. Maduro acaba de ordenar 12 nuevos aviones de guerra Sukhoi, a un costo de $42 millones cada uno, y renovar el patrocinio de Pastor Maldonado para que choque en todas las pistas del mundo, al costo de $57 millones al año ($7 para Pastor) en un momento en el cual la población está pasando penurias extremas.

El nivel de corrupción es el más alto en la historia del país. No menos de $200.000 millones han terminado en los bolsillos de los miembros del régimen, sus amigos, sus contratistas y líderes de ideologías afines en todo el planeta, en especial Cuba, Bolivia, Nicaragua, Brasil, Argentina y Rusia.

La corrupción es sistémica pero predomina en cuatro sectores: La presidencia, el ministerio de finanzas, Pdvsa y la fuerza Armada, cada sector con su especialidad. La presidencia, la corrupción política; el lavado de dinero y el fraude cambiario en Finanzas; la contratación con contratistas amigos y la prostitución de la corporación en PDVSA y el narcotráfico y el contrabando en la Fuerza Armada.

Un régimen con este comportamiento no puede entregar el poder democráticamente.Por ello las elecciones del 6D serán fraudulentas. Ya lo son porque el fraude comenzó antes del evento y seguirá durante y después del evento. El Consejo Nacional Electoral solo representa al régimen, no al país. Ha permitido y promovido toda clase de acciones ilegales para favorecer al régimen, el cual ha cambiado las reglas del juego de manera extemporánea, inhabilitado candidatos de manera arbitraria; cambiado circunscripciones electorales para favorecerse; colocado tarjetas electorales similares a las de la oposición para confundir al electorado; declarado estados de excepción en áreas fronterizas donde la oposición es fuerte; rehusado aceptar observadores internacionales independientes.

Este es un fraude que puede conducirnos a la guerra civil porque existe un límite a la humillación y el abuso que un pueblo deba soportar.

¿Qué podemos hacer?

A estas alturas los venezolanos debemos ir a votar masivamente, ejercitando todo el control posible durante el evento. Podríamos dar una gran lección, una más, al régimen abusador. Las encuestas independientes le dan a la oposición una ventaja considerable, irreversible. 85% de los venezolanos opuestos al régimen dicen que irán a votar. Pero el fraude estará allí, en mayor o menor medida. Por ello he planteado desde hace algunos años la estructuración de un Gran Frente Nacional, el cual tenga como objetivo explícito la expulsión del régimen del poder mediante el uso de todas las herramientas ciudadanas posibles: desobediencia civil, marchas, protestas, huelgas, pedidos de renuncia al presidente, acusaciones ante las organizaciones nacionales e internacionales y una presión continua sobre el régimen. Todo esto está permitido y hasta demandado en la constitución vigente. Llamar a la rebelión ciudadana abierta.

¿Qué pueden hacer los actores externos?

El gran campeón de la democracia en la región, los Estados Unidos, no hará mucho mientras Obama esté en la Casa Blanca. Un cambio de gobierno en Venezuela significaría el cese de los envíos de petróleo a Cuba y eso afectaría los planes de EEUU en ese país. Cuba es más importante que Venezuela para Obama.

La OEA puede y debe invocar la Carta Democrática Interamericana y países como Canadá, México y Costa Rica podrían tomar la iniciativa en esa organización. Sin embargo, esta organización guarda un silencio muy explicable, dada la cantidad de dinero y petróleo que el régimen venezolano ha dado a la mayoría de sus países miembros para comprarles su lealtad. Quizás el momento de romper ese silencio ha llegado.

Seguir invocando el principio de no intervención para tolerar los abusos de poder del régimen venezolano es uno de los mayores crímenes que la región ha cometido contra la Venezuela democrática, la misma que se portó muy bien con esos países cuando la situación era la opuesta.

Conclusión

Vamos a votar masivamente y preparémonos para expulsar al régimen del poder en base a la acción de un Gran Frente Nacional. Estos son objetivos complementarios. La transición hacia una verdadera democracia se debe efectuar desde una posición de fortaleza, no de debilidad.

Recordemos a Sun-Tzu: si tienes mayoría, rodea al enemigo. Si viviese hoy, Sun-Tzu agregaría: Y no te sientes a conversar con él.

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